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Oracion e Intercesión

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"Esto les digo: No se preocupen." Lucas 12:22




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“Vengan a mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar” (Mateo 11.28).

Isaias 54,10
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Aunque las montañas cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará


"De cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará." Juan 16:23

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El Señor nos da reposo porque es Dios. Él nunca se cansa, porque es una fuente constante de gracia y fortaleza para todos. Su sabiduría descifra la complejidad de cada situación, y nos conoce perfectamente a cada uno. A veces dudamos de que Dios quiera renovarnos, y optamos por recurrir a nuestras propias fuerzas y aptitudes, pero luego nos sentimos agobiados y hasta aplastados por los problemas de la vida. Algunos creen que al Señor no le importa lo que nos suceda, pero la verdad es que todo el que se fía de Él es elevado por encima de sus problemas y encuentra en Él una nueva capacidad para enfrentar sus dificultades y cumplir sus responsabilidades.

Llevar el yugo de Jesús significa resistir la tentación de depender solamente de nuestros propios medios. Cuando enfrentamos un problema difícil, buscamos todos nuestros recursos y nos armamos de determinación interior, pero si no hay pronta solución, nos vence el agotamiento y surge la desolación. Por eso Jesús nos invita a venir a Él primero y entregarle nuestras cargas: Ahí descubrimos que Él nos ayuda a llevar la carga y nos da su paz. En otros momentos nos sentimos solos y desanimados por el peso de nuestras ansiedades, pero en realidad, el Señor siempre está con nosotros, pronto a renovarnos y fortalecernos, si somos dóciles a su acción.

“Amado Jesús, Tú soportaste el peso de todos nuestros pecados cuando cargaste la cruz. Ahora, queremos entregarte todas nuestras cargas. Queremos llevar tu yugo y aprender tus caminos. Concédenos la verdadera sabiduría que nos conduce a la paz y al descanso.”